Nuestro país pregona su catolicismo a los cuatro vientos. El cura Hasbún tenía su pedacito de fama en la televisión de la iglesia, así como lo tiene ahora el cura Medina y sus añejas posturas sobre la anticoncepción de emergencia y las incongruencias de la presidenta Bachelet frente al tema. ¿No es por lo menos criticable que sea el canal pontificio el que emite un reality donde representantes masculinos pelean y compiten por el “amor” de una mujer? La liviandad de la relación de pareja y del amor como sentimiento profundo que deja ver el espacio no se aleja mucho de la tan satanizada pornografía. La única distancia está en la ausencia de las partes íntimas del cuerpo en primeros planos.
La corona de reina se posa en la cabeza de aquella mujer que da el mejor “espotóculo” de baile erótico- peristáltico, dejando a todas las soberanas de la historia boquiabiertas y pidiendo una explicación desde el más allá. Es que parece que para todo es necesaria la inflamación de ciertas partes de la anatomía femenina, menos la del cerebro, por supuesto. Esta ceremonia que embiste de nobleza a la mujer dotada es como el símbolo de lo que se debe erradicar. Los reinados deben ser también patrimonio de quienes poseen atributos que van más allá de lo corporal.
Los hombres parecen ignorar que no son los grandes beneficiados. Si bien es cierto que las mujeres no tenemos nada de carne para ver en los medios de comunicación, ya que es el cuerpo femenino el que se usa para elevar el ráting, ellos son los eternos utilizados, los que víctimas de su instinto compran la mierda misma envuelta en papel de regalo si ella salió de un par de cachetes bien siliconados. La condición instintiva del macho le permite al sistema meterlos a todos dentro de un mismo saco, como seres sin identidad, que harán cualquier cosa -por humillante que sea- para ser elegidos por la rubia bonita.
Es increíble que todavía ninguno haya alzado la voz para expresar su repudio a la forma en que los medios conciben al hombre, una especie de prehumano insensible, que sólo puede ser convencido a través de un buen filete. ¿O será que la sensibilidad se asocia a la falta de hombría? ¿O será que de verdad no existe el macho sensible? ¿O será que es agradable que te conciban como un ente superficial y banal? Hay que tener algo diferente entre las piernas para saberlo. |